Porque siempre queremos curarnos pronto

Hace algún tiempo, me he dado cuenta de cómo es pensar y ver la salud desde otra perspectiva. Supongo que la medicina a día de hoy, la que vivimos y sentimos como terapeutas, está influenciada de forma fulminante por nuestra forma de vivir y el tipo de sociedad a la que pertenecemos. Por eso nuestros pacientes, ven nuestro trabajo como lo ven. Estoy convencido que lo único que nos define ahora mismo es que vamos todos los días, a todas horas estresados. Hemos entrado en un círculo vicioso, uno que definimos vida, en el que todo va deprisa, todo está acelerado y todo tiene que ser ya, inmediato. Es así como, bajo mi forma de verlo, hemos perdido el respeto a la naturaleza, a sus leyes y a sus procesos curativos y regenerativos.

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Todo en la naturaleza tiene un ritmo, un proceso en el que todo tiene un sentido. Nada pasa rápido y porque sí. La Madre Naturaleza no conoce los medicamentos, los tranquimazín, los paracetamoles o ibuprofenos, los antidepresivos, los calmantes o los relajantes musculares… No los conoce porque su ritmo es otro, mientras que nosotros le imponemos un ritmo anodino que nada tiene que ver con el suyo propio y que es tan solo un producto de nuestra sociedad. Nos duela lo que nos duela, recurrimos a las farmacéuticas con la idea de que sean ellas las que nos solucionen los problemas, sin pensar realmente que lo único que necesitamos es un cambio en nuestra forma de vivir, de plantearnos las cosas. Y con esto… Con esto es con lo que me encuentro día a día en la consulta.

¿A qué nivel estamos actuando como osteópatas?

¿Dónde pretendemos llegar como osteópatas en la salud de nuestros pacientes y en la nuestra propia? 

¿Es compatible la medicina que nos propuso Still con la sociedad en la que vivimos? 

¿Es compatible ver al ser humano en su totalidad y combatir la enfermedad desde esta mirada sin entrar en el bucle impuesto por la sociedad actual?

¿Es compatible dejar que el ritmo de la naturaleza actúe en nuestra curación o es tan solo una utopía en la que nos gustaría vivir?

Me encuentro siempre con pacientes en mi consulta que sufren dolores de espalda, unas semanas atrás vino una paciente a la consulta con esta dolencia, sobre todo en la zona del trapecio. Su idea era que, sin más, le arreglase los dolores porque yo soy fisioterapeuta y todo eso era tan fácil como hacer clac y que todo volviese a la normalidad. Según ella, le habían dicho que ir de tanto en tanto a que te recoloquen en el fisio era lo mejor del mundo. Pero, ¿qué narices es eso de recolocar? ¿Qué nivel de curación y tratamiento les proponemos a los pacientes si tan solo nos ven como una máquina para que los recoloquemos? ¿Qué somos realmente? En ese momento me sentí como un ente, un algo que no era nada más que una máquina, un mero trámite que debía pasar para obtener lo que ella necesitaba: medicamentos y alguien que le solucionase la vida con un chasquido.

Lo peor de todo es que aquí, a la consulta, viene muchísima gente igual. Gente que no quiere curarse, que lo único que quiere es pasar por un túnel de lavado, para seguir con su día a día como si nada hubiese pasado. No quieren que les curemos, porque lo que quieren lo quieren ya, que es para lo que nos pagan. Lo peor de todo es que, al final, todos acabamos sucumbiendo y les damos lo que quiere: una solución –o explicación- a su problema y la cura mágica. No importa lo que les digas, porque aunque duela, ellos ya están más tranquilos. Tienen lo que necesitan, tienen sus pastillas y un por qué claro de lo que estaba pasando. Eso sí, ¡no se te ocurra meterte con su estilo de vida! Esa respuesta no la quieren. Porque ahí, es cuando se les daña el ego a los pacientes, un ego subido, un ego que ya no es humano, sino inventado. Los pacientes ya no quieren oir eso de “tienes que llevar una vida más saludable”. No. Quieren un “es que tienes mala la pisada”, “tu cadera es más alta de aquí que de allá” o un “la posición que tienes en tu puesto de trabajo no es la correcta”. Eso es lo que quieren porque son incapaces de asumir que no actúan de forma natural, que ya no son humanos, que han perdido esa humanidad con la que nacemos. Esa humanidad que nos hace entender la vida, el mundo y a la Madre Naturaleza.

 ¿Qué ocurre cuando el paciente me dice que necesita que mañana no le duela porque tiene que ir a trabajar?

¿Qué pasa cuando es un paciente que lleva meses o años con su dolor y si en una sesión no le quitamos el dolor ya no vuelve?

¿Somos nosotros quienes no estamos aplicando bien las técnicas o quienes no sabemos curar a nuestros pacientes o hay algo más implicado en todo este proceso curativo?

Y quizá esa sea la clave, el proceso. La curación cuando trabajamos con la globalidad del ser humano y el ritmo de la naturaleza se convierte en un proceso de curación. Y, como todo proceso, este también requiere de algo que a muchos de nuestros pacientes -y a la sociedad en la que vivimos- se le ha olvidado y ya no tienen:  tiempo.

EJEMPLO DE PACIENTE CON DOLOR DE ESPALDA

Cuando viene una persona con un dolor en la espalda como he comentado,por ejemplo en su lado izquierdo. Me pongo a mirar en conjunto a esta persona y veo su patrón postural, su forma de caminar … puedo verlo. Puedo ver un patrón que lleva muchos años funcionando así. Un patrón en su cuerpo que muchas veces se ha ido creando progresivamente en el tiempo y con infinidad de adaptaciones consecuencia de todo lo que lleva vivido. Y ahora llego yo y en lugar de colocarle la espalda en el sitio, le ajusto las caderas, el cuello y las piernas, pero no toco lo que ella quiere que toque. Tras observar el estado de la máquina, como nos proponía  A.T Still, le propongo a la máquina con mis técnicas trabajar de otra manera para que permita que la salud se manifieste. Le cambio por completo su patrón. A partir de ahí se inicia un proceso. La sangre sucia que no circulaba correctamente por las piernas, vuelve a la circulación general. Esos nervios que habían perdido su fuerza empieza a actuar. Con lo cual un nuevo patrón se activa y eso requiere un proceso. La autocuración tiene su proceso y su ritmo es el de la naturaleza. Y no nos olvidemos lo que nos proponía A.T Still (Pulsa si quieres saber más sobre la historia de la osteopatía), y es que la osteopatía está basada en las leyes de la naturaleza. Nos guste más o nos guste menos.

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